“Las TIC, bien aprovechadas, tienen el potencial de enriquecer muchísimo y a bajo costo los ambientes de aprendizaje en los que se educan niños y jóvenes latinoamericanos. Y esos ambientes enriquecidos permitirían niveles de aprendizaje y de desarrollo de competencias mucho más elevados que los que existen hoy. Esos ambientes de aprendizaje, enriquecidos mediante el uso generalizado de las TIC, son lo que realmente pueden transformar la calidad de la educación.”
Eduteca. El por qué de las TIC en educación
Los cambios que trae consigo la Sociedad de la Información han permeado a la educación y ha resignificado su dinámica, la connotación espacio temporal de lo educativo y el quehacer de los participantes del proceso; en otras palabras, la educación deja de ser de tiza y pizarrón y se convierte en búsqueda, consulta, indagación e interacción para lograr la creación de conocimiento a partir de la interiorización y aplicación de los saberes que se adquieren al compartir información y que deben ser aplicados en la cotidianidad, y a partir de ahí lograr un verdadero proceso de aprendizaje y de construcción del conocimiento.
En esta estructuración de las nuevas formas y para la generación de nuevos ambientes de aprendizaje con incorporación de TIC se contraponen elementos a favor y en contra, los cuales presento a continuación:
Aportes
Incorporar las TIC en los ambientes de aprendizajes permiten la redefinición de los roles de docentes y estudiantes: educadores como orientadores del aprendizaje (“…Un buen tutor será, antes que nada, un buen docente: un facilitador de aprendizajes y no sólo un transmisor de contenidos”, Maggio, citado por Gabriel Kaplún) y educandos como agentes de su propio proceso de aprendizaje. De esta manera, los aprendices pueden experimentar y desarrollar sus capacidades, ya que el conocimiento no se transmite de manera unilateral (el docente como el portador de éste) y los alumnos tienen que construirlo y desarrollarlo. Lo anterior permite una transformación: el paso de la heteronomía a la autonomía en el proceso de aprendizaje (Unigarro & Rondón, 2005), dinámica que indica que hay una verdadera formación.
Desarrollo de competencias cognitivas, tecnológicas, comunicativas, organizativas, procedimentales y sociales que permiten aportar al dinamismo de las actividades de aula, todo esto a través de la capacitación y formación constante de los maestros, lo que incluye el desarrollo de cursos, la realización de seminarios, encuentros y talleres, que contemple no sólo los aspectos informáticos sino también los pedagógicos.
Permite que el estudiante se informe a través de fuentes variadas y a su vez profundice los temas a partir de la participación en comunidades de aprendizaje y por medio de la retroalimentación y el trabajo colaborativo con los compañeros, de esta manera, el conocimiento se construye colaborativamente y mejora la retención de la información como consecuencia de la actualización constante que genera esta dinámica.
Aporta al mejoramiento de la selección de recursos y materiales educativos que se usarán en el proceso de enseñanza y aprendizaje, lo que permite elegir adecuadamente el software educativo, considerar el nivel de los alumnos, el currículo, la didáctica de enseñanza y los requerimientos técnicos para su correcta utilización como apoyo a los procesos de aula. De esta manera se propicia el acercamiento y uso de herramientas que estimulen al máximo el potencial cognitivo del estudiante.
Riesgos
Pensar que con las TIC se solucionan los problemas de aprendizaje y olvidar que se debe guiar el proceso medios-información-retroalimentación-conocimiento-aplicación-aprendizaje: “El empleo de diversos y novedosos medios de información y comunicación, son recursos valiosos para la educación presencial y a distancia, pero es necesario tener presente que por sí mismos no garantiza situaciones favorables para el aprendizaje” (texto extraído de la lectura Ambientes de Aprendizaje).
La no adaptación o rechazo por parte de los docentes en incorporar las TIC en los ambientes de aprendizaje conlleva a que se opte por buscar a personas con poca formación y experiencia docente que están más dispuestos a trabajar con estas herramientas, lo que significa, de acuerdo con la palabras de Gabriel Kaplún que “dado que el tutor es un docente, sin formación y experiencia pedagógica los resultados son muy riesgos”.
Además, puede generar desconfianza porque su rol, si no está actualizado, se limitaría a ser el de aplicador de cursos y estancaría su desarrollo profesional, lo que implica que no va a recurrir al uso inteligente de la tecnología en el acto educativo.La no adaptación de los docentes a sus nuevos roles: organizativo, social e intelectual, podría generar dificultades para crear un ambiente de aprendizaje eficiente. Así pues, el maestro puede desenfocarse en el desarrollo de una de sus tareas más importantes: orientar el trabajo grupal a través de la generación de interrogantes, de manera que a través de esto, los estudiantes inicien un proceso autónomo en el proceso de aprendizaje y se reconozcan como agentes principales de éste.
No tener claridad acerca de circunstancias y factores que inciden favorablemente en el proceso enseñanza-aprendizaje puede llevar a hacer uso de las herramientas inadecuadas.
Termino este post compartiendo el siguiente fragmento de María Ximena Barrera, Coordinadora Tecnológica del Colegio Rochester de Bogotá: “… En definitiva, implica cambiar los viejos paradigmas pedagógicos para incorporar la nueva tecnología al salón de clase basados en el hecho de que por primera vez los estudiantes cuentan con nuevas y poderosas herramientas para investigar, analizar y comunicarse, y en el profundo cambio que se está dando en las relaciones maestro -alumno.”
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